Las Maravillas de Guatemala

Maravillas Guatemala
Unbanco privado ha sacado la iniciativa de elegir las Maravillas de Guatemala, emulando al concurso de las Nuevas 7 Maravillas efectuado el año pasado. Los 22 departamentos del país participan actualmente con 3 sitios considerados como maravillas. Dentro de éstos se seleccionará un representante por departamento, y una elección popular por sms decidirá las maravillas. Aunque leí las bases, no me quedó claro si serán 7 las elegidas.

En la web oficial nos hablan del concurso:

Esta campaña busca no solamente mostrar los lugares más asombrosos de nuestro territorio nacional, sino también reafirmar los valores de identidad que nos caracterizan como guatemaltecos. El orgullo de ser parte fundamental de una tierra que en su esencia guarda la magia y esperanza de sus pobladores; el orgullo de ser parte de un lugar que por sí mismo es una maravilla; en fin, el orgullo de ser guatemaltecos.

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  2. oxwell L'bu

    ***Que hace que la Semana Santa en Guatemala que invite A propios y extraños a venir***
    Quizás muchos se lo han preguntado y tal vez la repuesta es evidente… Mas permítanme compartir con ustedes esta experiencia. Por cosas de la vida desde hace algunos años no vivo en Guatemala mas a pesar de eso sigue siendo mi mayor pasión. Así fue que después de algún tiempo de ausencia decidí regresar de visita a mi tierra, Realice los preparativos con antelación porque deseaba hacerlo en “Semana Santa” y unos días antes aborde el avión con la ilusión de un niño e hice escala en Miami donde transborde la aeronave que me condujo a mi destino. El avión venia repleto de gente, tanto de paisanos como de personas de diferentes orígenes; me toco compartir el viaje con un hombre de Noruega, yo leía un libro mas muy cortésmente en ingles me pregunto si yo era guatemalteco, serré mi libro y le dije que sí, me pregunto por muchas cosas, sobre los Mayas, las pirámides, Antigua Guatemala, Atitlan en fin… Pero enfatizo la “Semana Santa”, yo compartí con el alguna información, pero tenía también mis propias preguntas. Le pregunte el porqué habiendo tantos lugares en el mundo se había decidido por Guatemala. Su respuesta fue directa, me dijo; Hace un año unos amigos viajaron a Guatemala y al llegar me mostraron fotografías y videos, me platicaron de la calidez de la gente y mientras los escuchaba yo me dije –“No puedo partir de este mundo sin haberlo vivido…” Hablamos de muchas cosas, mas aquella frase se quedo clavada en mi mente. En eso el capitán de la nave anuncio que estábamos por ingresar a territorio guatemalteco la euforia de todos fue evidente, algunos lloraban de emoción, otros elevaban oraciones al cielo dando gracias…
    Aterrizamos y luego de los trámites correspondientes ingresamos a lo ciudad de Guatemala, nos despedimos con este amigo de Noruega pues cada quien tenía sus planes.
    En aquella oportunidad volví a vivir la “Semana Santa” como nunca, a pesar de que me había perdido de todo aquello previo que la acompaña “La Cuaresma” con todas sus manifestaciones de fe, con toda esa riqueza culturas que va desde los platillos típicos de la época, los viacrucis en las calles, los cortejos procesionales previos, la velaciones de las diferentes hermandades en fin. Pero ya estaba allí y mis recuerdos se contrastaban con lo que veía, porque todo era igual pero era distinto, era una dicotomía que no conseguía explicar el sentirme parte de y a la vez extraño. Comprendí que no son solo las alfombras multicolores que cubren de arte las calles, que no son solo los majestuosos cortejos procesionales o el aroma a corozo e incienso, que no solo la espiritualidad que acompaña a todas estas expresiones de la “Fe popular” creo que es esa presencia de Dios en las calles que acompaña a mi pueblo “Vestido de penitente” y que nosotros llamamos “Los Cucuruchos”, es esos ojos de los niños que reflejan ángeles cuando ven al Nazareno pasar, es la fe de los hombres y mujeres de edad que han aprendido a vivir por fe y en fe…Es esa música que acompaña y que hace vibrar las cuerdas del alma o en pocas palabras es la presencia de Dios en Guatemala.
    Días después regrese sin querer regresar, con una añoranza de volver… Hoy comprendo él porque muchas personas alrededor del mundo escogen a Guatemala como destino quizás peleándose con el presupuesto y mil opciones más…Hoy resuena aquella frase en mis oídos: “Yo no puedo partir de este mundo sin haberlo vivido…” Y yo agregaría “Sin ser penitente y testigo”.

    Oxwell L’bu

  3. oxwell L'bu

    ***Rellenitos***
    Dulcitos por dentro,
    dulcitos por fuera,
    bañaditos de azúcar
    cristalina…

    Hechos con paciencia
    y dedicación…
    Ante la gana y urgencia
    de los patojos que esperan.

    Hechos del fruto tropical
    de las entrañas de mi tierra,
    plátanos cortados justo
    en su punto…

    Que luego de cocidos
    se amasan con diligencia,
    hasta lograr su consistencia.

    Frijolitos cocidos mesclados
    con azúcar y canela,
    o manjar blanco al centro.

    Luego envueltos en sí mismos
    las llamas los cocinan
    alcompas del aceite que los
    hace moremos como la teclas
    de la marimba que le canta
    a Chapinlandia…

    Mas los patojos ya no aguantan
    y los devoran calientitos
    los deliciosos rellenitos
    que son como mi tierra.

    Tierra morena que emana
    dulzura en su gente…
    Dulzura en sus frutos
    y bañada por dos mares
    altivos sonoros.

    Oxwell L’bu

  4. Oxwell L'bu

    ***Semana Santa en Guatemala I***
    (Semana de Dolores)
    Desde Puerto Barrios
    a las costas de Escuintla,
    de la ciudad mística Esquipulas
    a Xela con su luna de plata…

    La tierra de los vestidos
    de penitentes y creyentes,
    se prepara para contemplar
    por su calles al nazareno pasar.

    La Ciudad de Piedra se viste
    imponente resguardada por
    un centinela disfrazado de volcán.

    Mientras en el valle de la Hernita
    se respira el aroma del corozo que
    se entremezcla con el de las flores.

    Las diferentes cofradías y hermandades
    preparan sus almas para acompañar
    al Cristo redentor que recorre las calles
    llevando su mensaje de Amor…

    Mientras tanto en las cocinas unas
    manos preparan con dedicación el
    pescado a la vizcaína, los molletes,
    el garbanzo, los tamalitos blancos…

    Por el día el cielo es azul esmeralda,
    por las noches la luna y las estrellas
    se unen a las oraciones de los creyentes.

    Es un pueblo trabajando en un mismo
    espíritu al que una mano invisible
    los mueve y dirige…

    Una mano que los lleva a plasmar
    su devoción en el arte…
    Su amor en muestras exteriores
    que son el sello de su cultura y su fe.

    Oxwell L’bu
    Foto Por: Bryan Melgar

  5. Oxwell L'bu

    ***Semana santa en Guatemala V***
    (Miércoles Santo)
    Cuando contemplo la fe
    de mi pueblo, cuando veo
    esa convicción que va mas
    allá de la emoción…

    Cuando veo a los niños
    vestidos de penitentes,
    con esa paz en su rostro,c
    on esa confianza…

    Con esa fe que les nace al
    ver al redentor recorriendo
    las calles sembrando la semilla
    de la reconciliación y el amor.

    Cuando contemplo a las abuelas
    del barrio repetir sus oraciones
    al paso de Jesús del Rescate
    me nace una emoción que rebota
    en mi corazón…

    Cuando contemplo al Nazareno
    pasar y siento sobre mí su mirar,
    todas eses expresiones del arte,
    cultura y fe popular cobran sentido.

    Y entiendo él porque han trascendido
    la distancia y el tiempo…
    Y comprendo porque no caen al olvido.

    Cuando contemplo al Nazareno
    meciéndose sobre el anda…
    Comprendo el porqué en Guatemala
    se vive así la Semana Santa.

    Oxwell L’bu

  6. Oxwell L'bu

    “Los Locos del Portal del Comercio”
    Amanecía en el valle de la Ermita, la catedral parecía una elegante señora que se levanta engalanada cuando la despierta el sol… El palacio de gobierno con sus vitrales árabes y sus jardines llenos de color. La fuente del parque que con sus aguas saltarinas parecía una patoja chapoteando el agua y bailando de alegría… El parque central hermoso, con sus faroles coloniales y sus arriates caprichosos hacían gala de “La eterna primavera”.
    La tibieza de una briza que soplaba, le pasó por el rostro como besándolo, como diciéndole: vamos despiértate que la luz ha espantado tus temores… Y al abrir los ojos lo primero que buscaba el patojo era su cajita de lustre, que era donde guardaba sus mayores tesoros, betún de diferentes colores, tintas hechas de añelinas rebajadas con agua, sus trapos de franela, sus cepillos de cerdas suaves, su cajita de fósforos vacía donde ponía las monedas sueltas, un carrito de metal despintado que era el único recuerdo que le dejo su padre antes de perderse en la jungla de concreto y por supuesto la foto de su madre.
    Ahora empezaba la lucha del día para Miguelin, tomando su cajita de madera se iba al mercado central a buscar algo para medio comer, quizás un panecito con una tasita de café, que más bien parecía agua de calcetín de lo ralo que estaba. Las doñas del mercado central era las proveedoras del desayuno de los pobres y porque no suertudos que podían darse ese lujo….Lo que por las noches era el refugio de los locos, por el día era el campo de batalla de los muchos que comerciaban en el portal.
    Luego de desayunar, Miguelin se iba corriendo al parque central para agarrar a los primeros clientes que eran los choferes de los ministros y gente importante, al pasar por catedral se persignaba tres veces como le había enseñado su madre, una por el Padre, otra por el Hijo y otra por el Espíritu santo…Amen…Ya cada quien iba tomando posición en su espacio, sin contratos pactado, pues no se valía quitarle el pan a otros, había que respetar si no se quería un lio después. Cada uno de los lustradores del parque central, se sentaba en su cajita de lustre a esperar a los clientes de siempre, los llamaban con un chiflido, un veni pa’ ca patojo y allí iba el patojo corriendo para lústrale los zapatos a los viejos estirados que se sentían importantes. Se sentaban en una de las bancas del parque, no sin antes pasar sus pañuelos llenos de mocos para no ensuciarse con la mugre de la chusma, abrían su periódico para leer o hacer como leían mientras el patojo le lustraba los zapatos con el cuidado de no mancharle los calcetines, si no, no solo no les pagaban y se arriesgaban a tener que pagar los mentados calcetines…
    Miguelin se pasaba casi toda la mañana ocupado, lustrando y escuchando los secretos de estado que los viejos estirados de vez en vez ventilaban mientras se lustraban los zapatos, pero a los lustradores que les iba a importar, si para ellos lo que contaba era sobrevivir ese día y luego aun mas sobrevivir la noche, con los locos del portal. Al medio día, los lustradores del parque buscaban la sombra de un árbol para refrescarse, más de alguno se ponía a rezar el Ángelus mientras repicaban las campanas de la catedral, los que tenían la suerte de haber lustrado suficiente se iban a almorzar y los que no, pues entretenían el hambre jugando trompo, espantando a las palomas o tirando corcho latas a la fuente, que parecía escupirlas para afuera por la presión del agua. Al atardecer poco a poco empezaba la agonía de todos los días, poco les entretenía el escuchar las notas de la marimba que tocaba en la Concha acústica y que al ir cayendo el manto de la noche la fuente parecía bailar con sus aguar armonizado por el cambio del color de las luces que la alumbraban.
    Una vez caída la noche, los comercios cerraban, las calles se iban llenando de otro tipo de personas, que caminaban más lento, despacio como quien busca algo que sabe dónde encontrar…Y poco a poco al cobijo de las obscuridad de la noche, los locos empezaban a asomar la cabeza de la que solo se distinguían los ojos que brillaban en la obscuridad, como si fueran ojos de gato. Cerca de la media noche, las calles eran un desierto, hasta la fuente del parque se había ido adormir, la luna vestida como novia con un manto de estrellas que destellaban lucecitas como cortejándola al sol… Mientras en el portal del comercio, poco a poco se convertía en el techo de tantos que vivan en la calle. Cada cual abriéndose un espacio, entre cuerpos desparramados en el suelo en una fila interminable que pasaba también por el callejón de los joyeros, más conocido como el pasaje Rubio . Y los Locos como quienes son convocados por una voz acudían a la cita, algunos se reían como quien acababa de escuchar un chiste, otros lloraban como si estuvieran en un funeral, otros más peleaban entre sí o peor aun le pegaban al que encontraban, eran cruentas palizas que al día siguiente nadie los reconocía, pero nadie se metía, pues los locos del portal en su locura eran capaces de cualquier estupidez. Así que todas las noches los patojos lustradores se encomendaban a todos los santos para qué los protegieran de ser el escogido de la noche por los locos. Se decía que aunque no se estuviera dormido, lo mejor era cerrar los ojos y hacer como si se dormía, pues los locos acostumbraban escoger a los que estaban despiertos y era por eso que nadie los conocía, nadie sabía quiénes eran o de donde venían… Eran como aparecidos de las noches, que se desvanecían con la luz del alba.
    Para Miguelin amanecía otra vez igual, siempre con la misma esperanza, siempre con la misma lucha, con el mismo papel de este teatro de la vida, el de ser el ignorado, el de ser aquel cuyo sufrimiento no se distingue por que es como parte del paisaje… Los locos seguirán allí… Han existido desde siempre y nunca dejaran de existir, porque son el reflejo de lo que se esconde y parte de ese algo que todos en el día pretendemos ignorar…

    Oxwell L’bu

  7. Oxwell L'bu

    ***Cafecito con Pan***
    Quien quiera pan para pan,
    para pan va cantando el
    Patojo rumbo a la tienda…

    Mientras la abuela
    prepara un cafecito,
    pero no instantáneo,
    si no del que hierve
    y suelta su aroma…

    La tarde va cayendo
    y en el horizonte como
    una niña tímida la luna
    se asoma para admira
    rlos últimos rayos de sol.

    Y el patojo viene de regreso
    cantando su canción…
    Se detiene en la esquina
    con los amigos a platicar.

    Se le pasan los minuto
    sy él no los advierte,
    hasta que la abuela lo
    sale a llamar…

    Y mientras la abuela
    pone el pan en una cesta,
    el patojo se delita con el
    aroma del café…

    Aroma a tierra morena
    que evoca a la niña enamorada,
    a la que le canto José Martí…

    Mientras degustaba una tasita
    de café y un panito de los
    que se hacen amasando el
    trigo que crece a la vista
    de la Luna de Xelaju…

    Oxwell L’bu

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