La niña viajera

Una de mis escenas favoritas de la literatura es la última de El guardían entre el centeno de J. D. Salinger. El protagonista, el rebelde adolescente Holden Caulfield, ha decidido huir y dejar atrás a su familia, pero quiere despedirse antes de su pequeña hermana Phoebe. Va al colegio en donde estudia y no la encuentra. Pero ella aparece por ahí decidida a irse con él. Aquí un fragmento de la escena. Phoebe tiene 10 años en la novela, pero yo siempre me he tomado la libertad de imaginármela de 2 o 3 años menos.

Quería ver a Phoebe antes de echarme al camino. Tenía que devolverle su dinero y despedirme y todo eso.

Al final la vi venir a través de los cristales de la puerta. Era imposible no reconocerla porque llevaba mi gorra de caza puesta. Salí y bajé la escalinata de piedra para salirle al encuentro. Lo que no podía entender era por qué llevaba una maleta. Cruzaba la Quinta Avenida arrastrándola porque apenas podía con ella.

Cuando me acerqué me di cuenta de que era una mía vieja que usaba cuando estudiaba en Whooton. No comprendía qué hacía allí con ella.

–Hola -me dijo cuando llegó a mi lado. Jadeaba de haber ido arrastrando aquel trasto.

–Creí que no venías -le contesté-. ¿Qué diablos llevas ahí? No necesito nada. Voy a irme con lo puesto. No pienso recoger ni lo que tengo en la estación. ¿Qué has metido ahí dentro?

Dejó la maleta en el suelo.

–Mi ropa -dijo-. Voy contigo. ¿Puedo? ¿Verdad que me dejas?

–¿Qué? -le dije. Casi me caí al suelo cuando me lo dijo. Se lo juro. Me dio tal mareo que creí que iba a desmayarme otra vez.

–Bajé en el ascensor de servicio para que Charlene no me viera. No pesa nada. Sólo llevo dos vestidos, y mis mocasines y unas cuantas cosas de ésas. Mira. No pesa, de verdad. Cógela, ya verás… ¿Puedo ir contigo, Holden? ¿Puedo? ¡Por favor!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *