Cerrar los ojos y escoger destino

Una imagen clásica del mundo de los viajes es una persona (a veces un niño) frente a un globo terráqueo que gira. La persona se tapa los ojos con una mano y con la otra, con el globo girando, con el dedo índice detiene el giro. El país o lugar hacia donde señale el dedo índice será el destino escogido para viajar.

Antes de la era de internet, cuando la información no fluía a la velocidad en que lo hace ahora, lo usual era ir a la biblioteca y buscar en una enciclopedia la información del destino señalado por el ejercicio con el globo. Aunque no viajé mucho de niño, me recuerdo haciéndolo en la biblioteca de mi casa e imaginando aventuras en los países que mi dedo índice señalaba.

Escoger al azar el próximo podría agregar emoción y un poco de aventura a nuestro próximo viaje. Un viaje no empieza cuando abordamos el vehículo que nos transportará, comienza cuando decidimos a dónde ir y hacemos lo necesario para hacerlo posible. Comienza cuando en nuestra mente fantaseamos sobre cómo será estar en ese lugar, su gente.

Cualquier viajero debería hacer el ejercicio del azar sobre un mapa o un globo terráqueo. Luego buscar viajes en internet al lugar escogido. Conocer a través de la tablet cómo es el lugar, qué atractivos tiene. Empezar a viajar antes de abordar el vehículo. Como siempre habrá que ver si es posible hacer el viaje según nuestros ingresos, o si deberíamos ahorrar para hacerlo en el futuro.

¿Tu presupuesto no da para hacer el viaje transocéanico que tu índice señaló? Bueno, tampoco se termina el mundo. Puedes hacer el mismo ejercicio con un mapa de tu país. Recuerdo a una joven pareja de viajeros madrileños (Javier y Lucía) que conocí hace algunos años. Decidieron viajar por toda España. Cada destino lo elegían tirando dardos sobre el mapa de la península, con los ojos cerrados. Esto hacía, según me contaron, que sus viajes fueran más emocionantes y que conocieran lugares interesantes, evitando muchas veces las aglomeraciones de los grandes destinos turísticos del país. A Javier le parecía emocionante viajar de aquella manera. A Lucía le parecía romántico.

Fuente de la imagen.

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