Ruta 66

En el camino hacia la costa guatemalteca, paramos en una gasolinera llamada Ruta 66. No sé si los fundadores alguna vez recorrieron completa esa ruta que atravesaba el gran país del norte, o si sólo recorrieron una parte, o si nunca estuvieron ahí. Es como el “camino viejo”, gringo. Pasé echándole gasolina al carro. El calor húmedo costeño hizo que entrara a la tienda de conveniencia a pedir una gaseosa. Allí estaba una familia de vacacionistas, que iban rumbo a la playa. El padre, un tipo gordo y buena gente, llevaba en hombros a una niña de cinco años.

—Vos vas a ser feliz los hostales, nena —dice el padre.

—Yo voy a ser más feliz todavía cuando regresemos a la casa —respondió la niña.

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